miércoles, mayo 19, 2010

Espero curarme de ti...

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.


Hay que quemar tambien ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame agua", "¿sabes manejar?", "se hizo de noche"... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero".)


Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardalo, acaricialo, tiralo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.


Jaime Sabines.

viernes, mayo 14, 2010

No hay otro Dios como Tú

No hay otro Dios como Tú...
Ni en los cielos, ni en el mar, ni en las montañas... aunque todo esto es creación Tuya.

¿Acaso podrías ser un invento de nuestra mente finita?
¿Acaso sólo te soñamos y nos convencemos de que existes y de que eres real?

¿Cómo, nosotros humanos imperfectos, podríamos crear un Dios como Tú?

Un Dios Creador, Soberano, Perfecto, Justo, Omnipotente, Omnisciente, Omnipresente... Un Padre amoroso, misericordioso... ¿Podríamos acaso inventar la Gracia expresada en una Cruz y todo lo que implica?

Hemos comprobado que lo que inventamos y creamos puede ser bello, armonioso, pero en muchas ocasiones fallamos. Entonces, ¿cómo rayos podríamos inventarte a ti, que eres Santo, Santo, Santo?

No hay otro Dios como Tú... ni siquiera uno inventado por nuestra imaginación.

jueves, mayo 06, 2010

La memoria mía

A veces mi propia memoria me traiciona.

Brota como el agua de una fuente, deseosa de empaparme, y a veces lo logra. Otras, puedo huir a tiempo y evitar el bochornoso momento; pero no siempre es así.

Esta memoria mía me resulta un desafío, porque le gusta fallar justo cuando la necesito, y cuando no quiero me hace recordar todos los detalles.

Pero no es tan mala. Siempre estás presente; finalmente Tú me creaste y la colocaste en mi cabeza; y aunque mi convivencia con ella puede resultar atropellada, siempre tienes una razón para que recordemos o para que olvidemos el pasado y el presente.

Coyoacán, 5 de mayo de 2010.